la primera noche
te escribí poemas
un día en que mi piel era oscura
y no manchada como ahora
irremediable
por el cirio amarillo de la tarde
te acordás cuando éramos
hermanos de la carne
la genital blancura nunca abierta
por la luz vertical del desencanto
ah inocentes que éramos de muerte
besábamos de una sola vez
la primera noche el vino y el centauro de fuego
que devora uno a uno el corazón la piel
las guayaberas
en leve anunciación del viento
que resplandece en el sexo de las cosas
como una bocanada de luz me fui apagando
en sangrienta batalla contra el tiempo
bofetada cruel de los amantes
cuando la bella luminosidad
que había entre los cuerpos
se cae por el suelo de los años
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