hombre que emigra
hombre
hay una luz pequeña, doblada, bajo tu mano
cuando escribís la carta al padre
tras los dorados años de la insolencia
entre el humo del alcohol y los níqueles dormidos
ya no inventás travesías del amor
sueños ecuestres
hablás apenas del mal para que el padre sepa
los colores que el viento lleva
las raíces ya sin gusto de anís
que te has comido
los raros tiovivos
hay una luz inmensa extendida bajo tu mano
cuando escribís al padre
cuando alumbrás con letra huérfana
nombres que el tiempo apaga
y la carta se incendia antes del fin
cada mañana blanca y para siempre
como muerte prematura del sol
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