Genealogías - Un poema épico
Mujer que mira
llueve esta tarde de lentísimas horas
bajo la luz mediana del tiempo no nacido
miro tu belleza otoñal en la pantalla del micro
la foto en blanco y negro
tu dedo que interroga tu estirpe amarillenta
cien años después de la caída de tu manto
con que envolvías la carne blanca del vivir
como serías verónica de los ojos hundidos como noches
cuando te besaban mujer en las firmes estepas bucovinas
andrásfalva 1840 porto alegre 1996
nos parecimos bajo la negra cabellera de pájaros celestes
las dos corrimos de alma callada hacia el primitivo amor
la belleza de la carne encendiéndonos a deshora la bíblica inocencia
por eso hacíamos huir nuestras mañanas del hambre de los lobos
andrásfalva skorenovac montevideo porto alegre
cualquier lugar tendrá tu luz ahora
pues ya enterré mi coloso en el barro para caminar sin muertos
para que la sangre antigua no nos arrastre abajo como a un único junco
rio que lleva lejos los hijos no nacidos
mientras mueren las dulces madres hiladoras
y los hombres que sueñan en los campos de guerra
nunca sabré por que cortaste el cordón uterino de tus niñas
para que desovasen alondras en mi ciudad natal
tanta composición alada me dejaste
en un pañuelo azul que nunca desinvento
llevo tu resplandor en la memoria de mi nombre
me gorjeás al oído para que vuele al mundo
y como una atila inmensa
transmute mi sangre székely desterrando el dolor
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